Poema… Al Besar Tu Boca

Al Besar Tu Boca

por Luis S. González-Acevedo

Sobre arenas caribeñas tiendo tu cuerpo helado
para que castigue el sol tu piel desnuda.
Sobre tu alma tiendo mi excitado cuerpo
y siento tu pecho agitarse al besar tu boca.

Nos envuelve en su calor el oleaje seductor
corriendo entre tus senos al volverte loca
con intensa sangre que calienta tu erótico temblor
y siento tu pecho agitarse al besar tu boca.

Mi espalda sobre arenas cálidas tendida…
El furor oceánico de tus pechos que sobre el mío flota…
El placer de tu cintura sobre la mía extendida…
Tu pecho se agita al besar mi boca.

¿Aceleras el vaivén de tu oleaje?
¿Intensificas el contacto que con mi piel frota?
Te entregas a tu cuerpo en erótico homenaje
y celebras tu agitado pecho al besar mi boca.


–Puede encontrarlo en el poemario Poemas Caribeños, por Luis S. González-Acevedo o la traducción | modificación en inglés en Caribbean Poet, by Luis S. González-Acevedo–



 

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Poema… Mundo Místico de Hayuya

Mundo Místico de Hayuya

por Luis S. González-Acevedo

Quiero llevarte a otro mundo
envuelto y ahogado en brumas
sumergirte en lo profundo
de su cielo y mar de espumas.

Es una tierra de encantos
do la oveja alada vuela y
la serpiente no crea espantos
bajo el manto de una estrella y

te posee con su pasión.
El subcielo es color fresa
las nubes visten de algodón
cada día es una sorpresa.

En su centro un pueblo duerme
le rodea un mural de monte
con sus ojos quiere verme
y en su corazón tenerte.

Ven, abandona esta tierra
que no puedes llamar tuya.
Seré un Cid y tú la reina,
nuestro imperio: verde-Hayuya.


–Puede encontrarlo en el poemario Poemas Caribeños, por Luis S. González-Acevedo o la traducción | modificación en inglés en Caribbean Poet, by Luis S. González-Acevedo–



 

Poema… Piel de Sangre

Piel de Sangre

por Luis S. González-Acevedo

Dueño del Caribe, ¿Dónde están tus sueños?
Indiecito caribeño, ¿Qué heredas de tu padre?
Color de piel teñida sobre el pecho
que un Siglo de Oro eterno torna en sangre.

Niño Taíno, ¿Dónde está tu madre?
Busco en vano al varón que llamas padre.
Responde el niño: «Ambos llegarán muy tarde,
cuando el rojo indio de sus manos torne en sangre.»

Eras niño, ahora hombre –me confundes.
Caen de tus mejillas lágrimas y sudor.
¿Sudas al llorar como los fuertes
o lloras al sudar, beneficiando al vil traidor?

¡Indio, quiebra las cadenas y sé libre!
Te invito a una tierra que es siempre tuya,
cuyas nubes lamen de tu cuerpo sangre,
paraíso del cacique Hayuya.

Tierra que enjuga toda lágrima existente
y las encauza en un riachuelo de cristal;
las besa con sus rayos, las transporta el rey celeste
a un lugar, que no es lugar, para lágrimas mortal.


–Puede encontrarlo en el poemario Poemas Caribeños, por Luis S. González-Acevedo o la traducción | modificación en inglés en Caribbean Poet, by Luis S. González-Acevedo–


 


 

Poema… Abuelo


Abuelo

(traducción|modificación de Grandfather)

por Luis S. González-Acevedo

El viejo negro tomó un trago –tres dedos– de Don Q.
El viejo vio a su nieto de piel clara acercarse.
«Él es mi Dios. ¡Él es Dios!» exclamó el abuelo.
El negro tomó un trago –tres dedos– de Bacardí.
«¡Santa María, madre de Dios, llena de gracia!» adoró.
«¡Aquí está tu Dios!» gritaron los fieles de la cantina.

El aliento del buen viejo olía a cerveza y ron.
El viejo negro besó al niño de piel clara en la mejilla,
dulcemente raspándolo con su barba de edad y lija.
¡Dios bendiga a Don Q y Bacardí!


–Puede encontrarlo en el poemario Poemas Caribeños, por Luis. S. González-Acevedo o el original en inglés en Caribbean Poet, by Luis S. González-Acevedo–


 

Poema… Leyenda del Coquí


Leyenda del Coquí

por Luis S. González-Acevedo

Se desliza el agua…
Murmullo eterno de ríos
Calla un instante
Permite la expresión perpetua
que jamás callará
La expresión de un indio
herido en solitario sufrir.

Su palabra es un llanto
El dolor paraliza su lengua
Con su dedo envuelto en llamas
sobre piedra escribe un testamento
Lo firma con lágrimas, Coabey.

Intelectuales fatuos
El enigma sobre piedra
no han podido descifrar.
Es mi testamento…
Herencia de un llanto eterno
Plasmado con sangre
sobre el corazón –el mío.

En la profunda oscuridad nocturna,
una flecha, al besar mi pecho, rozó mi alma.
Moribundo y perforado, tambaleando llegué a ti:
¡Río de aguas patrias, comparte tu vida!
Lame mis heridas –y aunque muera mi cuerpo,
lejos esté de mi Nombre morir.

Sólo quedan destellos de vida
Con mis manos en la herida
desgarro carne, hueso –fluye sangre.

Atrapado el corazón, lo arranco y te lo entrego
con mi sangre y alma enjutas en una lágrima.

Al caer mi corazón en tus aguas cristalinas
Al caer mi sangre y lágrima en tu alma corriente
Transpórtalos a los confines de la patria
y al rozar el alma de otro u otra indígena
que en tu lecho duerma, transfórmalas en Coquí
Coquí… Coquí…

El canto que eleva el angelito –Coquí…
Eco anacrónico de una lágrima
Sangre y Alma
de mi corazón y su latir.


–Puede encontrarlo en el poemario Poemas Caribeños, por Luis. S. González-Acevedo–