Poema… Pasión

Pasión

por Luis S. González-Acevedo

Entre la fantasía de palabras
y el éxtasis sin razón,
sólo tú permaneces
en las moradas de mi corazón.

El amor que tú me brindas
al corazón es emoción;
al amor que correspondo
es sin igual comparación.

Tú, mi amada tan querida,
yo jamás podré olvidar;
mientras más dure mi vida,
más y más te quiero amar.

Bendita amada mía
que mi adolescencia acompañó;
Ella: la luz de alegría
que mis penas mitigó.

De tus manos mil caricias
y mil besos recibí,
de tus brazos mil delicias
y tu eterno amor sentí.

Tus miradas mil ternuras,
tus labios fuentes de amor
y tu pasión bajo su esfera
me vistió con su esplendor.


–Puede encontrarlo en el poemario Poemas Caribeños, por Luis S. González-Acevedo o la traducción | modificación en inglés en Caribbean Poet, by Luis S. González-Acevedo–



 

Poema… Destino del Poeta

Destino del Poeta

por Luis S. González-Acevedo

¿Quién impondrá silencio a los labios de un poeta?
¿Quién podrá sin arma presta en manos ir a la guerra?
Las palabras de un poeta: beneficial saeta.
Un arma de vil guerra en manos: al planeta aterra.

Son mis rimas el rocío que riega el huerto humano y frío.
Son lágrimas del Sol. Impotente, el día quiebra en llanto
mientras la lúgubre noche humana en su obvio desafío
cubre sus oídos con viento recio ahogando el canto.

El poeta muere pronunciando sus palabras eternas.
El tiempo vil le obliga a sufrir una muerte austera.
Es un encanto que perdura mil noches serenas.
Como Lázaro, espera una voz que proclame: «¡Ven fuera!»


–Puede encontrarlo en el poemario Poemas Caribeños, por Luis S. González-Acevedo o la traducción | modificación en inglés en Caribbean Poet, by Luis S. González-Acevedo–



 

Nature: Word of the Divine | La Naturaleza: Palabra de lo Divino

nature red forest leaves
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Nature is the word of the Divine. The faithful should be horrified with its destruction –as if sacred scriptures were in flames.


La naturaleza es la palabra de lo Divino. Los fieles deberían llenarse de horror con su destrucción –como si escrituras sagradas estuvieran en llamas.

–Luis S. González-Acevedo